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Goya, cronista de una época. Los Caprichos y Los Desastres de la Guerra

Del 05/10/2012 al 16/12/2012 Cultura
Goya, cronista de una época. Los Caprichos y  Los Desastres de la Guerra

Series Completas Edición realizada por Calcografía Nacional Del 5 de Octubre al 16 de Diciembre Patrocina : Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Benalmádena. Organiza : Comisariados y Cultura y Centro de Exposiciones de Benalmádena Comisaria: Marisa Oropesa Inauguración : Viernes 5 a las 19:30 horas

En esta exposición se aúnan dos de las cuatro Grandes Series de
Grabados realizadas por el genial pintor y grabador Francisco de Goya
y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746-Burdeos, 1828): Los
Caprichos y Los Desastres de la Guerra. Un total de 160 obras de uno
de los artistas cumbres de la Historia del Arte que, con su
extraordinaria capacidad, se convirtió en la figura clave e
indispensable para el desarrollo del Arte Moderno.

En 1799, tras ser nombrado Primer Pintor de Cámara en la Corte de
Carlos IV, Francisco de Goya pública la serie Los Caprichos, compuesta por ochenta grabados. Con ella demuestra ser un intelectual ilustrado, capaz de criticar con su maestría los excesos de la sociedad de su tiempo. De este modo, la serie es una sátira de la sociedad española de finales del siglo XVIII, especialmente de la nobleza y del clero.

Podríamos dividirlos en dos partes diferenciadas, en la Primera, critica desde la razón y en la Segunda desde el absurdo, creando unos grabados fantásticos que le sirven para denunciar los abusos sociales. Es, en esta ultima parte, donde utiliza recursos de la caricatura italiana, las facciones de los protagonistas están
exageradas y en algunos casos añade rasgos de animales a los rostros
para resaltar los vicios y las torpezas humanas. Los asuntos
tratados tienen que ver con la religión, la moralidad, el amor, el
matrimonio, la seducción, el rapto, la violación, la superstición,
la brujería, los desmanes de la Inquisición, la vanidad o la
charlatanería.

En 1808, los acontecimientos que desencadenaron la crisis del Antiguo
Régimen y la invasión francesa, provocaron el estallido de la
Guerra de la Independencia en España.

Francisco de Goya, plasma el momento histórico del que fue testigo a través
de su relevante visión, como ocurre en Los Desastres de la Guerra, serie
de grabados que realizó entre los años 1810 y 1815.

Goya fue testigo directo de uno de los principales frentes de la Guerra de
la Independencia Española al ser llamado por el General Palafox para
que presenciara y representara los asedios que sufrió Aragón durante los Sitios de Zaragoza.

El maestro, no nos muestra la Guerra como si fuera un gran acontecimiento histórico, tal y como hacían otros artistas que representaban únicamente las victorias bélicas como grandes
hazañas. Su visión desgarradora de una situación terrible parece
precursora del trabajo actual de los reporteros de Guerra que nos
acercan al horror del conflicto.

La serie Los Desastres de la Guerra está
compuesta por tres partes: en la Primera (estampas 1 a 47) el maestro se centra en representar la guerra. En ellas nos muestra el terror y el miedo a través de personajes desfigurados que
nos acercan a la cara más terrible del conflicto. En una Segunda parte (estampas 48 a 64) apreciamos las consecuencias terribles de la
guerra: el hambre, la carestía, la desolación… Por último, la
Tercera (estampas 65 a 80), también conocida como los Caprichos
enfáticos, plasma una reflexión social y política muy crítica.

Goya supuso un antes y un después en el desarrollo de la Pintura. Su modernidad aplasta los cimientos de la tradición y siembra la semilla de los nuevos movimientos artísticos.

El artista expresa su opinión con plena libertad. Esa libertad es la herencia más importante que Goya lega al arte moderno.

Es su legado lo que le corona como el elemento inspirador y precursor de
movimientos como el Romanticismo, el Impresionismo, el Expresionismo
y, sin duda, el Surrealismo más puro. Al romper todos los moldes de su tiempo, Goya anticipó las corrientes artísticas de los siglos XIX y XX.