
¿Nos hemos parado a pensar alguna vez en el gasto que nos supone utilizar diariamente el coche? Hay estudios que certifican que las familias españolas gastan tanta energía en sus viviendas como en su coche (en ambos casos, se consume el 15% de la energía final española). El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía( IDAE ) estima que el gasto anual medio familiar de la energía consumida para el coche es de 900 euros.
Un buen servicio de transporte público además de ayudarnos a reducir el gasto económico en nuestros desplazamiento prescindiendo del coche, contribuye a reducir también la contaminación asociada al uso masivo del vehículo privado. Pero ¿sabemos realmente el alcance que tiene en nuestro medioambiente este consumo? El 48% de las emisiones de CO2 son causadas por el transporte. Este dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero que hay en el medioambiente. Un coche emite en promedio 2,5 kg de CO2 por cada litro de carburante consumido. A esto hemos de sumar la contaminación acústica en el ambiente, atascos, accidentes,...etc.
A pesar de estos datos, en los países desarrollados, el sector del transporte es de los que presentan mayor demanda energética. Concretamente en Andalucía, el sector del transporte representa casi un 37% del consumo de energía final en 2003. De este consumo, un 80% corresponde al transporte por carretera, en sus diversos modos, siendo el coche el medio más utilizado
El petróleo es una fuente de energía que representa el 52% del consumo de energía primaria en España. Más del 95% de los combustibles que se emplean en el transporte son derivados del petróleo: gasóleos y gasolinas
Actualmente se hace un uso irracional del coche particular, que se agrava en el entorno urbano puesto que es donde mayores consumos energéticos se producen. Los desplazamientos al trabajo, son la principal causa de movilidad urbana (un tercio de todos los viajes que se realizan en la ciudad y su área metropolitana) y tienen una ocupación media de 1,25 pasajeros por vehículo. Podemos entonces hacernos la siguiente pregunta:
¿Hasta que punto el coche es necesario y hasta que punto podemos reducir su uso?
Existe una escasa sensibilización de la población sobre los problemas asociados al uso abusivo del coche privado: sobre el medioambiente, las congestiones, atascos, ruidos, emisiones de gases de efecto invernadero, malos olores, y el temido cambio climático. Y otros efectos directos sobre la salud de los conductores: estrés, nerviosismo, prisas, entre otros. Sin decir el tiempo que perdemos en encontrar aparcamiento. Según un estudio comparativo, realizado en 12 ciudades españolas en Febrero del año 2000, por la revista “consumer.es”, y publicado en Noviembre del año 2000, el tiempo medio para encontrar aparcamiento superaba ya, en ese momento, los 10 minutos. A día de hoy
en algunas ciudades el tiempo medio para encontrar aparcamiento supera los 20 minutos.
Quizá lo que no sabemos es que muchos de estos efectos podrían minimizarse si se utilizara con más asiduedad el transporte público, como el autobús o el ferrocarril. En este sentido, el Ayuntamiento de Benalmádena está potenciando y mejorando la Infraestructura de transportes públicos del municipio en pos de ofrecer un servicio eficiente y de calidad que pueda sustituir con garantías al transporte privado. ¿Qué beneficios más inmediatos nos supondría la utilización del transporte público?
- Reduciríamos el estrés y la frustración ante la imposibilidad de encontrar aparcamiento.
- Ahorro económico en el consumo de gasolina.
- Un coche que está buscando aparcamiento entorpece el tráfico, por lo tanto, reducir el número de coches que buscan aparcamiento y el tiempo de encontrarlo mejoraría, enormemente, el flujo circulatorio.
- Reduciríamos la contaminación de elementos contaminantes en el aire.
- Reduciríamos la contaminación acústica.
- Ahorraríamos en el consumo de recursos energéticos.
Centrándonos en el ahorro que supondría para nuestra economía, debemos hacernos esta pregunta, ¿Sabemos cuánto gastamos realmente cuando cogemos el coche en lugar del autobús por ejemplo?
Seguro que muchas veces se ha puesto a hacer cuentas intentando averiguar por qué no llega a fin de mes y, en ocasiones, habrá renunciado a ir al cine o a cenar con unos amigos para conseguir que el sueldo le alcance. Pero, ¿alguna vez se ha parado a contar el dinero que gasta en la utilización de su coche, bien sea para ir a trabajar o para moverse por su ciudad? Si aún no lo ha hecho, aquí le damos algunas claves para saber qué medio le sale más económico. PÚBLICO O PRIVADO.
Actualmente en la mayoría de las ciudades existen varios tipos de billetes de transporte público, ya sea para autobús, tren o metro. Por este motivo en función del número de viajes que usted realice al mes, será interesante comprobar cual de éstas modalidades le resultará más barata, si las tiene disponibles en su ciudad.

Así, si por ejemplo realiza diariamente dos viajes al día, uno de ida y otro de vuelta por la ciudad, y en un solo medio de transporte, ya sea autobús o tren de cercanías, le convendrá adquirir bonos de viajes, pues el trayecto le saldrá casi a mitad de precio, que si compra un billete sencillo. En la ciudad de Benalmádena, por ejemplo, el Ayuntamiento ha puesto en funcionamiento un servicio urbano de transporte que dispone de lo que se conoce como tarjeta bonobús, en varias modalidades, ordinaria, de estudiante o jubilado, según sea el caso. Obtendrá beneficios en cada billete que oscilan desde el 40% al 70% según sea un tipo u otro de bonobús. Así mismo, la tarjeta la puede recargar con la cantidad de dinero que usted desee. Así por ejemplo si su bonobús es ordinario pasaría de pagar 1,10€ en cada viaje, que es lo que vale cada billete, a 0,65€ teniendo el bono. Casi un 40% menos. Si realiza muchos viajes su bolsillo notará la diferencia.
Para desplazarse en distancias cortas, como dentro del propio municipio de Benalmádena resulta más rentable el uso del transporte urbano, si atendemos a los costes que supone el uso del coche desde que lo encendemos hasta que por fin conseguimos aparcarlo. El gasto es continuo. Pensemos que el tráfico en la ciudad de Benalmádena es intenso, debido al núcleo de población elevado que tiene, principalmente en la zona del pueblo y el Arroyo de la Miel, esto y su trazado orográfico (caracterizado por bastantes pendientes) provoca, en muchas ocasiones, que demos un trato al coche que quizá no sea precisamente el más eficaz a la hora de ahorrar energía y consumo económico de gasolina o gasóleo. La conducción suave o económica significa evitar acelerones o parones bruscos, utilizar marchas largas (que reducen las revoluciones del motor), no conectar el aire acondicionado si no es imprescindible y mantener una velocidad de circulación lo más uniforme posible. ¿Hacemos todo esto?
Hay que incidir en que la conducción agresiva es más cara y el consumo aumenta exponencialmente en función del trato que demos al coche. La contribución del automóvil, en estos trayectos, al consumo de energía y la emisión de contaminantes es muy elevada. Por todo esto recomendamos utilizar el coche de forma responsable: evitando su uso en la medida de lo posible, en trayectos cortos inferiores a los 3-5 km. Y utilizar del transporte público, ya que además de suponer un ahorro económico y energético, implica una ocupación del terreno y un impacto paisajístico mucho menores. Un autobús ocupa 50 veces menos espacio y consume 15 veces menos energía por viajero transportado que un coche particular
Si nos centramos en los viajes interurbanos, el coche consume, por viajero-kilómetro casi 3 veces más que el autocar. Estas diferencias aumentan en el medio urbano donde el transporte público es hasta 6 veces más eficiente que los turismos, además de ser en la mayoría de los casos más rápido y más barato. Imaginemos que tiene que viajar a otra población desde Benalmádena, por ejemplo a la capital malagueña, las comunicaciones de que disponen le permiten elegir entre el tren de cercanías o el autobús interurbano. En ambos casos el coste es mucho menor que la utilización del coche privado. Hagamos la prueba:
Sin embargo, si le es imprescindible utilizar el coche para acceder a la ciudad diariamente, una forma de ahorro energético y mejora del medio ambiente consiste en utilizar aparcamientos de la periferia urbana y combinar el uso del coche con los diferentes transportes públicos para moverse dentro del casco urbano.
Con el uso del transporte público estamos contribuyendo al ahorro energético, al cuidado de nuestro medioambiente y como no, además al ahorro económico que supone para nuestro bolsillo.