VESTIDO

En la colección se encuentran algunas prendas de vestir que usaban los antiguos peruanos. Los hombres llevaban un taparrabos hecho con un ancho paño del que aquí vemos un ejemplo. Los paños conservan incluso las arrugas del uso. Además llevaban una camisa a modo de poncho, hecha con varias piezas de tela que se unían formando diseños y motivos ornamentales muy variados, como éste con motivos escalonados. Las mujeres vestían una tela o falda arrollada y una manta sobre los hombros sujeta con un alfiler. Los tocados variaban notablemente, aunque era frecuente llevar la honda enrollada en la frente. Los hombres de la nobleza usaban en las grandes ocasiones orejeras circulares, por lo que tenían las orejas dilatadas con las perforaciones, muestra visible de su rango.

Otros elementos que completaban la indumentaria típica del Antiguo Perú son las hondas. Las hondas eran largas cintas que llevaban enrolladas en la frente y que en ocasiones usaban para cargar vasijas. También usaban un bastón de madera, empleado frecuentemente como arma, tal y como muestra uno de sus extremos aplastado en forma de puñal.

Como curiosidad, también hay presentes unas bolsas y un recipiente hecho de calabaza, ambos relacionados con una de las prácticas más conocidas de las zonas altas del Perú: el consumo de la hoja de coca para el mal de altura. Esta bolsa se usaba para portar las hojas de coca, y el recipiente contenía una ceniza utilizada para potenciar los principios activos de la coca al ser mascada.

Los textiles tuvieron una especial importancia en el mundo andino. Se usaban como símbolos de poder y como tributos, como ofrendas funerarias y como preciados regalos de los reyes a los súbditos que querían honrar o de éstos a los gobernantes que necesitaban propiciar.

Se utilizó, como en toda América, el telar de cintura, uno de cuyos extremos se sujetaba a un poste y el otro a la cintura de la tejedora, lo que limitaba la extensión de los tejidos. Para los mantos de gran tamaño se utilizaron telares horizontales en el suelo. Se usó el algodón y la lana, siendo frecuentes los textiles en que se usaron ambos, uno para la trama y otro para la urdimbre. Se usaron otras fibras, como el pelo humano o el de murciélago. Se confeccionaron tejidos y vestidos de plumas y otros con láminas de oro cosidas.

Hubo una gran variedad textil: en cada región se usaban prendas características y los colores y diseños indicaban los clanes y el rango de sus portadores.