DIOSES Y CREENCIAS

Las civilizaciones del Antiguo México tenían numerosos y terribles dioses con abundantes atribuciones. Así, la religión mesoamericana explica la creación del universo mediante el mito de los cinco soles. Este mito narra las diversas etapas por las que ha pasado la Tierra desde su Creación. Cada una de estas etapas fue regida por un sol, el cual era sucesivamente destruido y salvado gracias al sacrificio de un dios. Es por ello que los hombres debían hacer ofrendas a los dioses, para contentarlos y así perpetuar la subsistencia de la humanidad. En uno de esos mitos era el Dios Viejo o Dios del Fuego el responsable de salvar al quinto sol para que éste volviese a lucir. Aquí lo vemos representado por la figura de un dios anciano con barba, arrugas, desdentado y encorvado.

La creencia de los precolombinos de que los dioses se sacrificaron para garantizar la pervivencia del hombre, explica la relevancia de los sacrificios humanos en estas culturas. Este ritual se realizaba en el interior del templo. Allí, las víctimas eran colocadas sobre una piedra ceremonial y se les extraía el corazón con un cuchillo de obsidiana para ofrecerlo a los dioses. Luego, la cabeza era arrojada por las escaleras y expuesta en un altar de cráneos. Si se fija en el interior de la vitrina, podrá ver uno de los cuchillos utilizados durante estos sacrificios así como algunas cerámicas que representan estas terribles escenas.

Otro de los dioses que se encuentran en la colección lo representan dos figuras, por una parte una cabeza humana, con la boca abierta, los ojos y los párpados entreabiertos y colgantes, que señalan un personaje o una divinidad revestida con la piel de un desollado. Representaría a XipeTotec, nuestro señor El Desollado, dios de la primavera que simboliza el renacimiento de la vida y de las plantas. Aparece también XipeTotec representado por otra figurilla sentada y con el rostro cubierto por una máscara de piel humana.

Otras piezas más amables utilizadas en estos rituales son las denominadas "sonrientes", personajes de pie, con los brazos levantados, deformación craneana y rostro sonriente, probablemente provocado por alguna sustancia alucinógena. Estas figuras personificarían al dios de la música, de la danza, y del maíz nuevo.