MATERNIDAD

Esta pieza es un claro ejemplo de la singularidad de las civilizaciones prehispánicas. La Maternidad procede del Occidente de México y representa a una figura femenina que sostiene un niño entre sus brazos. Llaman la atención sus cráneos, ambos están deformados. La deformación craneal era una práctica que se realizaba como símbolo de belleza y de estatus, al igual que ocurría con la mutilación dental. Así, desde las primeras semanas de vida del nacido, cuando los huesos aún son moldeables, al bebé se le colocaban en la cabeza tablillas que presionaban su cráneo y lo iban aplastando paulatinamente, llegando a permanecer así durante varios años hasta obtener el grado de deformación deseado.

La simplicidad de los medios de expresión en este tipo de figuras alude a que los aborígenes no buscaban representar la imagen de la mujer, sino la feminidad en sus aspectos de esposa, madre, procreadora, diosa de la fecundidad y símbolo de la abundancia.